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5 de octubre de 2011

Twilight Zone





Twilight Zone (‘La Dimensión desconocida’ en España) empezó a emitirse en EEUU en 1959. Su creador, Rod Serling, pretendía con ella hacer Ciencia Ficción de carácter social. Hablar subrepticiamente de diferentes aspectos de la sociedad de su tiempo. La primera temporada tiene capítulos mejores y capítulos peores. Pero antes quisiera destacar algo sobre Rod Serling, sobre sus presentaciones y epílogos en la pantalla. Su expresión, su porte, su gesto, su mandíbula apretada. Hay tensión. Una especie de rabia contenida. El tono, la moral, las metáforas parecen transportar esa falta de comunicación intergeneracional, que flotaba en los 60, a un medio de comunicación, a una serie de televisión.


Los primeros episodios están bien, los hay espléndidos de guión y de conceptos, pero falta algo de fuerza, garra. El último tercio de la temporada, sin embargo, se nota un cambio. Y es que en verdad ha llegado una nueva década. Una Vera Miles esquizofrénica, que duda de su individualidad, despierta a la bestia en Febrero de 1960 [‘Mirror image’ Episodio 21].


 Hay cosas que hacen de verdad daño. Y ante eso Rod Serling se revolvió, poniendo todas las cartas sobre la mesa en el capítulo de la semana siguiente [‘Monsters are due in Maple Street’ Episodio 22]. Sin titubeos, soltando toda su rabia contra el mundo. Apuntando con el dedo la miseria de la paranoia.


Seguidamente en ‘Un mundo de diferencia’ [‘A world of difference’ Episodio 23] empatizamos con ese ejecutivo de 36 años, exitoso y felizmente casado, que de improviso se da cuenta de que su vida no es más que una serie de televisión. Todo es mentira.

Estos tres capítulos consecutivos son solo una muestra de las fuerzas que se estaban activando en aquella época en Estados Unidos. Y es que siempre hay pioneros que abren camino. Y Rod Serling lo fue. Apretando la mandíbula y tirando para adelante produjo “la serie”. El germen de la moderna televisión.


*** 



  “-He estado pensando en algo. Es muy extraño. He estado recordando...
-¿Recordando el qué?
-Algo que leí o de lo que oí hablar hace mucho tiempo. Sobre diferentes planos de existencia. Dos mundos paralelos que existen uno al lado del otro y cada uno de nosotros tenemos un doble en ese otro mundo. Y a veces, por algún motivo inexplicable, nuestro doble, cuando los dos mundos convergen, viene a nuestro mundo y para sobrevivir tiene que sustituirnos.
-¿Sustituirnos?
-Reemplazarnos, echarnos, para que él pueda vivir.
-Es un poco metafísico para mí...
-Recuerdo haberlo leído en algún sitio... Cada uno de nosotros tiene un gemelo en el otro mundo... Un gemelo idéntico. Quizás esa mujer que vi...”


Más de cincuenta años antes de Fringe.

22 de septiembre de 2010

Fringe Tercer acto


La segunda temporada (spoilers si no la has visto) se inició con Olivia sufriendo los efectos de la inercia, atravesando con violencia la luna de su parado coche. ¿Una metáfora de que los creadores habían decidido echar el freno de mano a la serie? Parece que sí. Tras un estupendo cliffhanger, con un zoom de salida sobre las Torres Gemelas, muchos espectadores se desanimaron un tanto al ver el esperado regreso. No se avanzaba apenas en la trama principal, y una estratagema de guión, la amnesia de Olivia, solo sirvió para introducir a un nuevo personaje, el psicólogo de bolera Sam Weiss.

Y es que Fringe es una serie algo esquizofrénica. Con un ‘lado CSI’ de policiaco clásico ‘procedural’, y otra parte ‘Weird Science’, con un científico loco, ciencia ficción pulp y delirantes ‘monsters of the week’. Aunar al sector mainstream, que da la masa crítica de audiencia, y al sector friki, que corona las obras ‘de culto’ que merecen resaltarse, no es tarea fácil. La primera mitad de la temporada los creadores descuidaron el lado friki, se perdió garra y locura  y sonaron algunas alarmas.

25 de mayo de 2006

Lost (Perdidos): Paranoia friki

Siendo hoy el Día del orgullo friki (un evento que un internauta se ha sacado de la manga y que parece que ha prosperado como meme en la Red) voy a comentar algo sobre una serie de televisión que en estos momentos es muy seguida por esta clase de personas (entre las que me encuentro) obsesionadas con algún aspecto de la cultura popular, de tendencias misántropas y que se unen en camarillas para comentar hasta los aspectos más insignificantes de su afición: la serie es Lost (Perdidos, en España).

Cabe decir que ayer se emitió en EE.UU. el último capítulo de la segunda temporada de esta serie y, como viene siendo habitual, depués de verlo, los adictos internautas han inundado los foros de opiniones, teorías y especulaciones sobre lo que pueda significar lo que han visto. Y en España igual (a pesar de que no se emitirá en la Península por las cadenas locales hasta dentro de unos meses, muchos seguidores españoles de Lost se han acostumbrado religiosamente a ver el episodio al día siguiente de emitirse).

¿Cual es la causa de este enganche, de desear ver cuanto antes qué pasa en esa isla misteriosa? Hay que resaltar primeramente que la serie tiene sus defectos; personajes algo estereotipados, tramas innecesariamente estiradas, situaciones dificilmente explicables, trampillas de guión y montaje... Pero los fans se lo perdonamos porque nos da lo que queremos: Misterio.

Lost se podría considerar como un pastiche, una mezcla con tantas referencias que sería una labor ingente enumerarlas todas. Desde La Isla Misteriosa de Julio Verne, pasando por el libro Walden dos de B.F. Skinner hasta llegar a los Reality shows televisivos tipo "Supervivientes". Cuarenta y ocho personas sobreviven a un accidente aereo, quedando perdidas en una isla desierta en medio del Pacífico entre Sidney y Los Ángeles. La isla guarda muchos secretos y empiezan a pasar cosas raras: por de pronto no están solos, aparecen osos polares y un "monstruo" que no vemos les ataca. Además, en cada capítulo se nos ofrecen flashbacks explicativos sobre el pasado de cada protagonista, unas escenas tan llenas de sincronicidades inexplicables que es inevitable pensar que hay gato encerrado detras de todo el asunto.

La clave sólo la saben por ahora las mentes pensantes de la serie: J.J. Abrams y Damon Lindelof, dos auténticos frikis que disfrutan poniendo pistas mínimas con las que los fanáticos internautas se desgañiten, buscando simbolismos googleando por la Red. Cualquier cosa que un personaje diga o nos sea mostrado puede ser la clave del enigma, por lo que la paranoia del telespectador es permanente. Todo da a entender que hay un Deus ex machina, algo o alguien que mueve los hilos dirigiendo la vida de los sufridores habitantes de la isla hacia su muerte, redención o infierno. Parecería evidente que tienen lugar sucesos paranormales y hechos milagrosos, pero Abrams y Lindelof han asegurado que no hay nada sobrenatural detrás de todo, que existe una explicacion plausible a lo que sucede. Y aquí entramos en el terreno de la Ciencia Ficción.


A lo largo de estas dos primeras temporadas el tono sci-fi de Lost ha ido tomando un primer plano cada vez más evidente: Experimentos tecnológicamente avanzados, grandes empresas, genética avanzada, electromagnetismo, nanotecnología... Existe una gran conspiración que parece tener un eco mundial pero que se nos es explicada con cuentagotas, con pequeñas piezas de puzzle que tenemos que unir para que al final de la función podamos contemplar todo el bosque. El suspense por el destino de cada personaje también ofrece alimento a la audiencia, ya que las muertes y los amoríos no son extraños a la serie. Este aspecto más terrenal de la trama es el que atrae a las masas, pero los auténticos frikis; esos que estudian concienzudamente la página web de Hanso Foundation, se preguntan porqué las barras de chocolate se llaman Apollo o se leen La colina de Watership por ser un libro referido en la serie, lo que les atrae es resolver el diabólico rompecabezas ideado por Abrams y Lindelof.

Ahora a esperar hasta octubre divagando sobre qué demonios podrá representar esa ruinosa estatua de una pierna con cuatro dedos, ¿El coloso de Rodas? ¿La Atlántida? ¿Lemuria? ¿Los Argonath de El señor de los anillos? ¿un decorado perdido de Ben-Hur? ...


DVD: La primera temporada de Lost (Perdidos) ha sido editada ya en EE.UU. y España en una lujosa edición llena de extras que ningún fan debería perderse. La segunda temporada saldrá a la venta en octubre en EE.UU., posiblemente a finales de año en España.